Las 10 razones principales para apoyar el proyecto de ley sobre el derecho a la negociación de los trabajadores de vehículos compartidos y repartidores

#RightToBargainNY

Esta legislación histórica establecería derechos de negociación colectiva para los conductores de vehículos compartidos en Nueva York, una fuerza de trabajo compuesta mayoritariamente por personas afroamericanas, indígenas y de piel oscura (black, indigenous and people of color, BIPOC) que carece de las protecciones que disfrutan actualmente otros trabajadores en todo el estado.

 

Sabemos lo que pasa cuando los trabajadores se sindicalizan: los salarios suben. Los beneficios se expanden. Las condiciones laborales mejoran. La diferencia salarial sindical es particularmente clara para las fuerzas laborales, que son en gran parte inmigrantes y personas de piel oscura (people of color, POC), como los conductores de vehículos compartidos de Nueva York.

 

Esta legislación facultará a más de 200,000 trabajadores de vehículos compartidos y repartidores de Nueva York para afiliarse a un sindicato y acceder a los derechos de negociación colectiva. Al establecer derechos históricos de negociación colectiva para los conductores que trabajan mediante aplicaciones, este proyecto de ley es el vehículo que traerá dignidad, salarios más altos y condiciones de trabajo más seguras a cientos de miles de conductores de Nueva York.

En virtud de esta legislación, todos los conductores de vehículos compartidos y repartidores tendrán un salario mínimo garantizado y un derecho permanente a negociar un salario justo. Hará que las empresas de aplicaciones se responsabilicen de pagar un salario mínimo y de proporcionar la indemnización y un seguro de desempleo a los trabajadores, sacando a decenas de miles de conductores de la pobreza.

 

Esto creará un piso que elevará los estándares de los trabajadores y construirá después un poder a través del proceso de negociación para gestionar salarios más altos, mejores beneficios y condiciones de trabajo más seguras.

Con más de 200,000 empleados, los trabajadores de vehículos compartidos y repartidores son una parte fundamental de las economías locales de Nueva York y proporcionan servicios esenciales a los residentes. Sin embargo, los conductores están a merced de los caprichos de las grandes empresas de aplicaciones tecnológicas, que les han impuesto estructuras de comisiones y tarifas explotadoras, sobre las cuales esta legislación permitiría a los trabajadores negociar colectivamente.

 

En este momento, las empresas de aplicaciones pueden cobrar tarifas y comisiones ilimitadas de los bolsillos de los conductores, lo que aumenta la inequidad en el manejo de vehículos compartidos y desvía el dinero ganado con esfuerzo de nuestras comunidades a las manos de bancos e inversores extranjeros. Ya que esta legislación permitirá a los conductores el derecho a la negociación colectiva, con su aprobación tendrán una vía para negociar estructuras de tarifas y comisiones justas.

La legislación obliga a las empresas de aplicaciones a participar en el programa estatal de seguro de desempleo y protege a los trabajadores cuando son desactivados injustamente de la plataforma de una aplicación.

 

La desactivación amenaza el sustento de vida de los conductores que actualmente no tienen derecho al seguro de desempleo, y que podrían perderlo todo si sus cuentas se desactivaran ahora. El proyecto de ley también exige a las empresas de aplicaciones que amplíen la cobertura por desempleo a los trabajadores inmigrantes cuyos documentos de trabajo hayan caducado, una primicia en Estados Unidos.

 

La necesidad de un horario flexible es la razón más común que los conductores citan como el motivo por el que recurren al trabajo de vehículos compartidos y de repartidores. Garantizar y consagrar el derecho a un horario flexible es clave para el futuro del sector y una de las piezas más importantes de esta legislación.

 

Este proyecto de ley prohíbe a las empresas de aplicaciones imponer fechas, horarios u horas mínimas en las que los trabajadores deban iniciar sesión en las aplicaciones, protecciones que se necesitan con urgencia. Esta legislación garantizará que las grandes empresas tecnológicas cumplan su promesa de un lugar de trabajo flexible.

Los repartidores que van en bicicleta y conducen por todo el estado se enfrentan a un peligro constante. Durante años, Nueva York ha protegido a los trabajadores de vehículos compartidos con un programa de compensación laboral llamado The Black Car Fund, siendo el único estado que ofrece este tipo de protección. Sin embargo, los repartidores han estado desprotegidos e incluso los que han sufrido lesiones graves en el trabajo no han podido obtener una indemnización. El proyecto de ley sobre el derecho a negociar amplía este programa para los repartidores.

Los conductores de vehículos compartidos de Nueva York, que son en gran parte inmigrantes y BIPOC, corren un mayor riesgo de sufrir acoso y discriminación en el lugar de trabajo debido a las circunstancias únicas de sus lugares de trabajo. Los conductores trabajan solos y aislados, y son vulnerables a posibles actos de violencia o acoso por parte de los pasajeros. Este riesgo aumenta cuando los pasajeros contratan servicios de viaje compartido después de embriagarse.

 

En virtud de esta legislación, los trabajadores del transporte compartido estarán protegidos contra la discriminación por motivos de raza, religión, país de origen u otra condición protegida. Estas protecciones son de vital importancia para esta fuerza laboral mayoritariamente inmigrante, en especial con el aumento de los crímenes de odio por motivos raciales a lo largo de 2021.

En este momento, las grandes empresas tecnológicas no son responsables de brindar los mismos tipos de beneficios a los trabajadores de vehículos compartidos que disfrutan otros trabajadores en Nueva York. Uno de los rasgos distintivos de la economía colaborativa es la capacidad que ha creado para que las grandes empresas tecnológicas eludan sus responsabilidades a la hora de pagar a los trabajadores las prestaciones completas o incluso parciales que se exigirían en cualquier otro sector.

 

Los conductores de vehículos compartidos y los trabajadores que ejercen mediante aplicaciones también merecen beneficios. Esta legislación establecería un sistema de beneficios portátiles financiados con un recargo en las entregas y los viajes. Los conductores de vehículos compartidos sindicalizados estarían facultados para negociar directamente con las empresas de aplicaciones sobre los beneficios esenciales, incluidos los beneficios de atención médica, discapacidad y jubilación. Una victoria histórica.

En este momento, los conductores de vehículos compartidos y repartidores en Nueva York pueden ser despedidos sin el debido proceso o una causa justa, debido a la influencia y el poder de las grandes empresas tecnológicas. Cada vez son más los neoyorquinos que recurren al manejo de vehículos compartidos como fuente principal de ingresos, y ya es hora de que la ley se adapte a sus necesidades.

 

La legislación sobre el derecho a negociar establecerá el debido proceso, la causa justa y un proceso de reclamación para los trabajadores que hayan sido suspendidos o desactivados de las plataformas en las que trabajan. También afirmará el derecho de los trabajadores a rechazar un viaje o una entrega sin temor a represalias. Al crear un proceso de reclamación y garantizar que los trabajadores no puedan ser desactivados sin una causa, los trabajadores de vehículos compartidos tendrán la seguridad laboral con la que cuentan sus familias.

Millones de propietarios de empresas pequeñas e independientes de todo Estados Unidos cumplen las normas: pagan a sus trabajadores un salario digno y unas prestaciones justas, contribuyen a sus gastos de desempleo y prestaciones, y negocian con los sindicatos de trabajadores. También deberían hacerlo las grandes empresas tecnológicas. En virtud de esta legislación, las empresas de aplicaciones estarán obligadas a participar en el sistema estatal de desempleo, incluida la financiación de las prestaciones para los trabajadores indocumentados (una primicia en Estados Unidos). El proyecto de ley también crearía un programa completo de compensación laboral para los repartidores, siguiendo el modelo de The Black Car Fund, un programa conseguido por los maquinistas en los años 1990, que cubre a los trabajadores de vehículos compartidos.